
Nuestra obra: compartir el Evangelio y servir con amor
Nuestra obra nace del amor de Jesucristo. Compartimos el Evangelio, acompañamos a las personas en su caminar de fe y servimos a comunidades dentro y fuera de Puerto Rico. Conexión de Vida Internacional, Inc. es un ministerio cristiano evangélico sin fines de lucro.
Evangelismo
Compartimos el Evangelio de Jesucristo y su mensaje de salvación y esperanza, con fidelidad a la Palabra de Dios y amor por cada persona.
Discipulado y Formación Bíblica
Acompañamos el crecimiento en la fe mediante el estudio de las Escrituras, la oración y la aplicación de la enseñanza de Jesús a la vida diaria.
Acción Comunitaria
Servimos al prójimo mediante proyectos de ayuda social y acompañamiento, procurando atender las necesidades de las familias con compasión y respeto.
Servicios de Fe
Acompañamos a las parejas con orientación pastoral y ceremonias de bodas cristianas centradas en Cristo, el amor y el compromiso matrimonial.
Capellanía y Soporte Espiritual
Ofrecemos acompañamiento espiritual, oración y orientación pastoral a quienes atraviesan momentos de necesidad, enfermedad o duelo.
Misiones
Nuestra misión mira más allá de Puerto Rico: llevar el Evangelio de Jesucristo y servir al prójimo dentro y fuera de nuestra isla.
Formación de Liderazgo
Formamos líderes para servir con fidelidad bíblica, integridad, humildad y responsabilidad, siguiendo el ejemplo de Jesucristo.
La Palabra que inspira nuestro servicio
“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” — Mateo 5:16 (RVR1960)
“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos... hagamos bien a todos.” — Gálatas 6:9–10 (RVR1960)
“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.” — 1 Pedro 4:10 (RVR1960)
“Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.” — Hebreos 13:16 (RVR1960)
“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis...” — Mateo 25:35–40 (RVR1960)
